domingo, 10 de abril de 2011

El Albatros


Vive en el viento. Vuela siempre, volando duerme.
El viento no lo cansa ni lo gasta. Es de vida larga: a los sesenta años, sigue dando vueltas y más vueltas alrededor del mundo.
El viento le anuncia de dónde vendrá la tempestad y le dice dónde está la costa. Él nunca se pierde, ni olvida el lugar donde nació; pero la tierra no es lo suyo, ni la mar tampoco. En el suelo, sus patas cortas caminan mal, y en el agua se aburre.
Cuando el viento lo abandona, espera. A veces el viento demora, pero siempre vuelve: lo busca, lo llama, y se lo lleva. Y él se deja llevar, se deja volar, con sus alas enormes planeando en el aire.

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Se lo lleva... siempre se lo lleva.

Saludos!